Me dijiste que no entendías, cómo pude en algún momento pensar que tomé la decisión correcta. La decisión correcta al dejarte, la decisión correcta al buscar una vida sin ti.
Pero al final del día fue la decisión que tomé y aquella con cuyas consecuencias tengo que vivir y trabajar.
Hace poco más de siete meses, durante aquella última llamada, preguntaste si había olvidado todos nuestros planes. Todas nuestras promesas. Todos nuestros sueños, incluyendo aquel del matrimonio. En su momento, mi respuesta fue que quería vivir esta nueva experiencia.
Yo sé que rompí tu corazón, yo sé que perdí tu confianza. Sé que probablemente no quieras perdonarme y conociéndote, conociendo tu fortaleza y tu tenacidad, puedes aferrarte a esa idea y no cambiar de opinión.
Creo que simplemente escribo para decirte que, realmente nunca los olvidé. Mientras pensaba qué hacer de la situación, aquellos primeros meses, previos a tomar alguna decisión, recordaba aquello que dijiste la primera vez que terminamos y partiste. ''Si tú conoces a alguien, estará bien y lo único que querré será tu felicidad. Cuando vuelva, nos buscaremos.''
Esa afirmación me dio la libertad que me hacía falta y me permitió lanzarme a algo distinto. Esperaba fuera cierta, porque de esa manera sabría que, sin importar qué, volvería a ti. A tu lado, como prometimos. Yo sé que parece que me defiendo sin bases, y créeme que sé que con eso te di por sentado, te sentí seguro y muy probablemente haya arruinado cualquier posibilidad de un futuro contigo. En momentos llegué a reprocharte, sintiendo que tú llegaste a hacer lo mismo, cuando decidiste irte sin compromisos a vivir tu vida como quisieras.
Y de la misma manera cómo se rompió tu corazón, el mío cayó en pedazos al piso cuando destrozaste aquella afirmación. Si me iba ahora, no habría más. Pero la decisión ya estaba tomada, ya había comenzado a cambiar y experimentar y ya no podía echarme atrás. Necesitaba saber qué era vivir sin ti, necesitaba dejar de necesitarte. Ahora me doy cuenta que puedo estar en ti. Aunque ha habido muchos altibajos, he podido estar bien, sola, dentro de lo que cabe.
Debo admitir que sí me molestó un poco. Parecería que eso lo dijiste porque fuese conveniente para ti. Si a ti te sucedía, aunque no fuese planeado o buscado, como tampoco lo fue en mi caso, en eso te escudarías. No sería tu culpa porque en eso habíamos quedado. Al menos así se sintió. Pero cuando me pasó a mí, me tachaste de villana, incrédula e inclusive algo tonta por haberlo creído posible, cuando tú fuiste quien lo sugirió. Más que molestarme, dolió.
También sé que crees que no me dolió dejarte, que no me dolió perderte. Me ha dolido más de lo que imaginas y aunque he querido pretender que me he encuentro perfectamente, aquellos realmente conscientes se dan cuenta que no. Me contradigo mucho, me equivoco mucho.
No puedo prometerte nada nuevo, porque no estoy en posición de. No puedo cambiar el pasado. Pero puedo decirte que aquí estoy, buscándote. Buscando una oportunidad para encontrarte. Aún necesito encontrarme yo, por completo, al menos un poco más. Yo sé que tú aún, quizá ahora más que nunca, necesitas tiempo, de desarrollarte y sanar. Lo sé, lo entiendo.
No sé qué tanto derecho tenga de pedirte que me pienses, quizá ninguno. Sé que es egoísta. Que estoy pensando y actuando en base a lo que yo quiero. Y, aun así, aquí estoy, pidiéndote exactamente eso. Una parte de mi sigue albergando una pequeña llama de esperanza, de poder en algún momento hablar sobre todo esto e intentar arreglar la relación, de amigos, que alguna vez tuvimos. Extraño con el corazón a mi mejor amigo y me pesa en el alma que no puedas siquiera soportar verme. No quiere decir que no esté consciente del peor de lo casos, que no me prepare para el dolor o el rechazo.
No estoy aceptando la culpa por la situación porque todo lo que hice está basado en emociones muy válidas. No me arrepiento totalmente de lo que ocurrió, porqué, así como perdí, gané mucho. Si la decisión fue correcta o no, es subjetivo. Tampoco estoy rogando que volvamos, porque nos falta crecer y desarrollarnos, madurar, aprender. Mejorar cada uno. Tú tienes un potencial enorme. Creo que simplemente espero que no te burles pensando eso con este mensaje, pero que te des cuenta de lo importante que has sido en mi vida y cuanto me gustaría que algún día pudiésemos ser amigos de nuevo.
Y, aun así, aquí estoy. Pidiendo cuando vuelvas, cuando estés listo, verte. Y hablar.
Te pienso con cariño.
Quiero creer en las oportunidades.
No comments:
Post a Comment