Wednesday, July 1, 2020

Querer.

No necesito estar contigo para quererte.

Pero porqué te quiero, quiero estar contigo. 

Tuesday, June 23, 2020

¿Y qué hago?

¿Y qué hago con mis ganas de decirte que te quiero?

Dime. 

¿Qué hago con estas inmensas ganas que tengo de abrazarte? De desearte un buen día. De querer recibirte por las noches.

Si no las puedo decir, al menos necesito escribirlas. Sacarlas. Aunque no las escuches o las leas.

Porque las siento tan intensamente, a diario, a todas horas. Te quiero, aunque no sea correspondido. Y creo que lo haré por un buen tiempo. 

Saturday, June 20, 2020

Comunica.

Razón, hazme el favor de comunicarle tus decisiones al corazón. Y asegúrate que las entienda.

Monday, June 8, 2020

To every once child.

When we are little, we really don't know the difference between good or evil. All we really know is people close to us are supposed to protect us.

And when they don't, and they take advantage of us, something inside breaks. Cracks are filled with fear and confusion. Things seem to be "our fault", because in the end, we are ones who know nothing.

No matter how much you try to forget or deny, it never goes away. Even when you don't speak it or lock it up as deep as possible, it will still eat away constantly at every single piece of you.

And that takes a toll. A pretty heavy one. An unasked for debt to be paid day after day.

You may feel never good enough. Or perpetually filthy. Forever scared. And always undesired.

It may feel as if no one understands, no matter what. So it's hard and lonely, but believe me, not unbearable.

From fear, courage can be born. Nurtured. Learnt. And it can ultimately save us. The latter only achievable when we try to stop saving everyone else and turn to ourselves, instead.

We are meant to grow, to mature. We are meant to be better, despite our past. Despite hardship, and mostly, because of it. We are meant to be happy, truthfully. 

Monday, June 1, 2020

Plan ''?''.

''Estar perdido también es un camino.''

Y te lo digo yo, que me siento perpetuamente extraviada en mi propia vida.
Es gracioso. Sé que quiero, o eso creo.
Qué quiero hacer, qué quiero lograr, quién quiero ser.
Pero lo que me cuesta el trabajo del mundo es descifrar el cómo.

Y me causaba conflicto hasta antes de esa frase.
Porque, por alguna razón, existe esta necesidad urgente de tener todo planeado.
O bueno, quizá no todo, pero siempre el próximo paso.
La idea de tener un plan ''A'', ''B'', ''C'' y que va, las letras necesarias.

Pero la cosa es, que podemos estar en el plan ''?'' y eso está maravilloso.
Sigue siendo un plan, sólo Dios sabe cuál, pero plan al final del día.
No entiendo, ni disfruto, la prisa continua en la que vivimos.
Queremos siempre hacer, siempre ser, siempre algo.

Estar en el camino ''correcto'' para llegar del punto A al B.
Pues mira, no se tú, pero me acabo de dar cuenta (aunque ya lo supiera),
que hay infinidad de caminos para llegar de un lado a otro.
Así que no hay problema si no sabes dónde estás, sólo necesitas saber a dónde quieres llegar.

Besos y abrazos, siempre.

Saturday, May 30, 2020

Te quiero.

Si me lo preguntas, no sé cuando fue. Sólo sé que fue primero.
Sólo sé que desde hace años pensaba ''esto quiero''.
Claro, un amor ''ideal''. Me gustó lo que veía.
El potencial, lo que podía ser.
Eso que, a simple vista, parecía ser todo lo que me faltaba.

Y en cuánto pude, lo intenté.
Sin medida y sin miedo.
Con esa imagen ideal que me había creado hace tiempo.
Para toparme con una pared de cristal.
Una pared que guardaba tanto dentro.

Claro, lo que veía sí era, pero no era todo.
Sin prisa, mostraste aquello que escondías, que cuidabas.
¿Desconfiado? ¿Con miedo? Lo hiciste aún así.
Me dejaste mirar a través, explicando cada objeto.
Cada miedo, cada decisión, cada cambio.

Y cada tanto, me mostrabas la puerta.
Como si debía salir de ahí.
Como si quisieras que saliera.
Entonces negaba con la cabeza, insistías y sonreía.
Devolvías mi sonrisa, alcanzando algo más que mostrar.

Y así fue, por unos días.
Por unas semanas, unos meses.
Eventualmente, construiste dentro otra pared.
A ratos te encerrabas, me hablabas a través de la ventana, de la puerta.
Y tras unos días salías de nuevo, buscando acomodar lo que sentías.

Pero un día, cerraste la puerta.
Y yo pretendía entenderlo.
Así que a través de la ventana, te sonreía.
Y caminaba alrededor, a tu espera.
Asomándome de tanto en tanto, para no perderte de vista.

Veía como en ocasiones, cerrabas las persianas.
O me veías y volteabas la mirada.
Me sentía alejada, pero pensaba que tu sentías más la soledad.
Quizá porque era lo que yo sentía.
Creía que lo sentías también.

De pronto, abriste la puerta y me pediste que saliera.
Con indirectas, con rodeos, como antes.
Con palabras hirientes, esperando que saliera corriendo.
Y confundido al ver como me plantaba.
Te pedí sinceridad y respondiste a secas.

Si me querías fuera, lo aceptaba.
Tomé mis cosas, te miré con ternura.
Te miré con tristeza y cariño.
Tu confusión a mi falta de enojo gritaba.
Y a cada uno de tus ''lo siento'', yo decía un ''te quiero''.

Incapaz de entender mi respuesta, repetiste.
Repetiste aquello que me haría salir, irme.
No necesitabas a nadie, no querías a nadie.
Ahora estabas seguro de ello.
Seguro de que dejarme entrar había sido un error.

Cargando lo poco que había construido, salí.
Buscaba dónde acomodarlo por mi cuenta.
Dónde poner cada memoria, cada recuerdo.
Dónde dejar las canciones que me hicieran pensarte.
Y dónde esconder los ''te quiero'' no correspondidos.

Pasaron las horas y llamaste de nuevo.
Esperando a que regresara, entendiendo si no lo hacía.
Extrañada, volví a pararme frente a ti. Y escuché.
Escuché las mismas excusas, los mismos pretextos.
De nuevo el miedo y de nuevo las mentiras.

No querías regresar. Ni que yo lo hiciera.
No ahora, sin saber cuándo.
Pero querías la esperanza de una oportunidad.
Y te la di. Te di una llave.
E imploré que no llamaras a mi puerta si no te quedarías.

Accediste. Sonreíste.
Te miré con tristeza.
Eres un imbécil.
Me encerré en mi propia pared, que miraba a la tuya.
Pero te quiero.

Te quiero, imbécil.

Cuídate, cámbiate.

Cuídate. No salgas sola a la calle. No salgas tarde. No estés distraída, ni pensativa, ni sonriente.

Cámbiate. No te pongas falda o vestido. Usa pantalón, manga larga.

Cuídate. No salgas de casa. No salgas sola al porche, ¿y si alguien pasa y te ve? No salgas ni un segundo.

Cámbiate. No salgas a regar las plantas en shorts, ¿y si alguien pasa y te ve? No salgas ni un segundo.

Cuídate tú. Cambia tú. Porque al parecer el problema no son los hombres, de pensamiento machista y misógino, si no nosotras. Porque al parecer, quién debe actuar mejor, somos nosotras, mujeres, no indefensas pero sí limitadas, encarceladas, en nuestra propia cultura y patria.